Mundo ficciónIniciar sesiónLa joven no sabía qué decir, sacudió por un momento su cabeza y después empezó a pensar “No... Claro que no me gusta”.
—¿Qué me va a suceder? —le preguntó la joven de lo más normal— dame un permiso, tengo sed.
Él mostró una sonrisa y Belinda bajó sus ojos hasta los labios rosados del joven.
—Cara de perro —dijo Alex antes de salir.







