Mundo ficciónIniciar sesiónDaniel estaba viendo la hora en el reloj de mano que traía en su muñeca derecha.
—¿No ha llegado? —preguntó Flor.
—No —respondió Daniel sentándose en un mueble.
—Nosotros ya vamos a dormir —informó Flor.
—Bueno —aceptó Daniel mientras plantaba sus manos sobre la cintura.
Flor salió de la sala rumbo a las escaleras que comunicaban el segundo piso.







