48 - Anarquía. Parte 4
Rex...
Observé bien, aquel íncubo arrodillado y debilitado. Sonreí largamente con aquello, sentí algo inundarme de inmediato. Como una felicidad extrema, en la que todo estaba saliendo según mis planes. Suspiré ruidosamente al ver a Millo a mis pies, me senté en aquella silla negra y acolchada. Mirando al resto de su grupo, que estaba totalmente encadenado con bandas simbólicas que los debilitaban. Oí un susurro de lo mismo que me hizo decir:
–¿Qué? No oí bien. –Dije un om burlón, y Eli