Tras un saludo, le dije que no era necesario que se apresurara, que yo no tenía prisas y que había venido a relajarme y no a pasarle mi estrés a ella. Amanda estaba radiante y bueno, me había dejado en un lugar para relajarme, era como un spa. Ella dijo que viene en un momento.
Una mujer me atendía con felicidad. La traté muy bien y bueno, quien sabe, podría divertirme en esto.
⸻Gracias, señora, ya era hora de encontrar una clienta sin aires de grandeza. Por aquí abundan las gentes que se creen