Con el concejal Alberto fue más fácil, simplemente tuvimos que cenar… supuestamente. Pusimos la mesa juntos y luego nos sentamos a cenar. Como siempre nos sentamos uno enfrente del otro y yo no podía dejar de mirarle.
⸻¿Por qué me miras siempre así? – me preguntó repentinamente rompiendo el silencio que inundaba el comedor.
⸻Siempre miro así… entonces ¿acepta? ⸻Dije sonriéndole.
⸻Claro que sí, todo por usted mi reina.
Entonces nos miramos profundamente y nuestros labios se unieron en un apasion