No podía quedarse ahí a esperar que Luca se cansara de su juego, su corazón quería creer en sus palabras, pero su mente se negaba hacerlo, no volvería a caer en sus brazos.
Luca había tenido ese encanto irresistible, esa forma tan persuasiva de decir las cosas con las que envolvía en su red de mentiras.
Pero ella había aprendido muy duro de su error, había sufrido lo suficiente y no estaba dispuesta a caer en la misma trampa una vez más. No podía permitirse abrir su corazón solo para que Luca