Después del desayuno, tomo de la mano a Anastasia, cuando regreso del sótano le pidió que se pusiera ropa deportiva, ella le preguntó varias veces para que, pero Luca se negaba a decírselo.
La llevo por un largo pasillo en la plata baja, le mostró una puerta donde guardaban sus armas, la siguiente puerta el gimnasio.
—¿Por qué me traes aquí? —preguntó al ver todos los aparatos de ejercicio que había, en un área había pesas, en otra una caminadora junto a una bicicleta fija y demás aparatos que