Mireya estaba tan feliz que radiaba luz, con esa sonrisa de oreja a oreja, Luca sonreía, pero era más forzado, cuando se levantó y la vio a su lado durmiendo gruño, no era Aurora, la que estaba a su lado.
Tony tenía razón esa mujer se estaba volviendo una obsesión, a cada hora y momento pensaba en ella, había desplazado por completo el dolor y los pensamientos de Anastasia, aunque si lo pensaba en su mente las veía a las dos como una sola.
—Muchas felicidades hijo has tomado una buena decisió