JENNA
«Me aburría... Solo quería... Yo...», dije, con una excusa tan poco convincente que sabía que quizá no se la creería.
Me dijo que no merodease por allí y yo hice lo contrario.
«No me dispararía de verdad», pensé, pero realmente no sabía qué pasaba por su cabeza.
La pistola seguía apuntando a mi cabeza y sus ojos, que normalmente no mostraban expresión alguna, ahora sí la tenían.
Ira.
De repente, suspiró y bajó la pistola, guardándola en la cintura de sus pantalones.
Algo cambió en su mira