80. UN DEMONIO, UN CAFÉ Y UN ATAÚD.
POV. SAMANTHA.
— Tengo que ir a trabajar.
— Eres mi mujer, no necesitas trabajar — las palabras de Bryan eran tentadoras, muy tentadoras, pero por más de que mi cuerpo pedía a gritos otro orgasmo, decidí levantar mi trasero de la cama.
Amaba profundamente a Bryan y aunque habían pasado meses desde su llegada y uno exactamente desde que esa misteriosa mujer había secuestrado al pequeño Theo, la verdad es que no podía dormirme sobre la vida de ensueño que estaba viviendo, porque me había jurado