CAPITULO 32
Rodrigo la tomo de la cintura, se la llevó de allí de inmediato mientras ella sollozaba llena de miedo y de rabia.
Amelia se sentía protegida en sus brazos y era lo único que necesitaba para ser feliz o por lo menos para dejar de sentir esa tristeza que parecía ahogarla.
Rodrigo la subió en su vehículo, manejo mientras la tomaba de la mano y ella lloraba.
—¿Que te sucedió?¿Que te hizo Sebastián?— el pensaba que su hermano de nuevo había pasado sus límites con ella, no era algo nuevo