Einar
Rompo la barrera juntando sus labios con los mío, atacando su boca, sus labios son mi adicción, un simple roce de ellos me doblega. Si mi Einar Kotch de hace unos meses viera lo que esta mujer causa en mi se burlaría y jamás aceptaría el cargo en Alemania.
—Tengo que ir con tu padre—susurra sobre mis labios.
—Cainan puede esperar—vuelvo a besarla, mientras sujeto su culo haciendo que rodee sus piernas en mi cintura.
—Einar—jadea, cuando aprieto su culo.
—Nena, sonidos así son peligros que