El veredicto: Justicia para Aurora
El aire en la sala del tribunal se volvió insoportablemente tenso cuando el juez ajustó sus lentes y tomó la hoja con el veredicto. Aurora apenas podía respirar. Su corazón latía con fuerza, y en su mente solo había una súplica: que todo terminara. Que la pesadilla se desvaneciera.
Todos contenían el aliento. Álvaro, al otro lado de la sala, mantenía la mirada fija en el juez. Había rezado en cada kilómetro del trayecto hasta allí, implorando que, al menos, el