Elida no pudo negarse, caminaron juntos hasta regresar, pero iba pensando cómo deshacerse del hombre, no tenía ninguna intención de conocerlo o tener una noche loca como las historias que Luis le contó antes del viaje, solo quería dibujar, en la recepción Elida preguntó sobre el precio de las habitaciones, el hombre estaba en una llamada. “Señorita… ¿Puede decirme cuánto cuesta una noche?”.
La recepcionista observó a Elida, estaba bien vestida y era muy bonita. “La noche es de 5000”.
Elida se