Más tarde, Elida entró junto con Aníbal, él se despidió. “Estoy cansado volveré a mi habitación”. Se fue sin mirar a Elida, ella solo asintió y bajo su cabeza. Mariano apareció. “¿Cómo te fue?”.
Elida se sobresaltó. “Bueno… hoy conversamos mucho…”
Mariano se acercó a la chica, ella apretó sus manos unidas.
El hombre la evaluó detenidamente, era bonita y elegante. “Recuerda el trato. Necesitas convencerlo para que se case o no ayudare a tu familia”.
Levantó la cabeza y se encontró con la fría