Aníbal tenía un dolor de cabeza terrible, se recostaba en el sillón de la oficina, no podía mantenerse erguido, tenía una botella vacía en la mano y su ropa permanecía arrugada y sucia, hacía varios días que no comía bien, solo bebía y trabajaba, se levantó directo a la cantina buscando bebidas, pero no encontrando nada más que botellas vacías, caminó hacia la puerta y su secretaria lo recibió cuando salió. "Señor, ¿Se encuentra bien?" Estaba preocupada.
Aníbal miró a la mujer, no recordaba qu