Cap:47. Aquí estoy.
Mientras Matheus sacaba sus dotes a relucir al manejar haciendo maniobras y cruzándose los semáforos en rojo, aún no era suficiente para un depredador que se encontraba desesperado, lleno de frialdad y de ira.
--¡Detén el coche!—gritó repentinamente Daniel.
Matheus obedeció deteniendo el coche para ver a su jefe abandonar este a la velocidad de luz.
Matheus también se bajó consternado al ver la actitud de su jefe, solo para ver su alta e imponente figura oscura llena de frialdad subirse en una