Cap:42. Bienvenida a casa.
Después que Rouss había logrado aplacar con éxito al celoso de su esposo, este la dejó en la compañía, para luego marcharse a su oficina.
Rouss caminó por los pasillos de la oficinas con pasos firmes y seguros mientras miraba y asentía a los empleados en saludo.
La atmósfera que se respira y sentía era tranquila y suave, nada comparada a la de hace un tiempo atrás cuando llego por primera vez, la cual era lúgubre.
--Rouss, ¿Cómo sigues de salud?—inquirió Emma preocupada al verla.
--Estoy bien,