TOMO 2. CAPÍTULO 98. Una venganza kármica
TOMO 2. CAPÍTULO 98. Una venganza kármica
Liliana
Mis bebés están mejor con cada hora que pasa.
Cada pequeño llanto suyo, cada movimiento de sus diminutas manitas, me devuelve un poco de esperanza; aunque tengo que confesar que los primeros dos días son una pesadilla. El miedo y la angustia no se me van, como si solo estuviera soñando todo esto, colmo si no fuera real que estoy fuera de la prisión, que tuve a mis hijos y que los dos están conmigo.
—Has pasado por tanto en los últimos meses que