CAPÍTULO 13. Una desesperación temporal
CAPÍTULO 13. Una desesperación temporal
Logan
Sus ojos se abren azorados en cuanto la última palabra sale de mi boca, ahora sí que sus mejillas parecen dos fresas para justificar ese condenado olorcito que tengo prendido de la nariz. Con esta puedo haberme casado, pero definitivamente no me la he follado, porque por donde yo paso no dejo mujeres pudorosas.
Total, que no sé qué hacer con esta mujer. Algo en mí no confía en Liliana... y aunque es cierto que me salvó la vida, mi experiencia me gri