Renunció.
Abigaíl sacó de su interior todo eso que se había guardado por años, ella sabía que si se lo seguía guardando lo más seguro que colapsaría.
Mientras seguía metiendo ropa en su maleta, con la firme decisión de irse, su abuelo se acercó a ella.
— ¿Qué haces? — pregunto Gilberto.
— Me iré y espero y esta vez, no interfieran en mi vida— le respondió ella sin dejar de empacar.
Guillermo, al escucharla, se acercó a ella, junto con Genoveva.
— Hija, por favor, tú no te puedes ir así, debemos hablar, p