Paso uno.
Agustín retiró la botella y el teléfono de las manos de Abigaíl sin dejar de besarla, cuando ella tuvo las manos libres, las llevo al cuello de Agustín. No había nada que decir, ya que sus cuerpos habla por sí solos.
Habían sido cinco largos días, en donde habían tratado contener sus deseos, para no corre a buscarse.
…
Abigaíl.
Mi cuerpo reposó sobre el sofá, mientras que las manos de Agustín alzaban mi falda, para llegar a mi entrepierna, en donde empezó a acariciar mi entrada húmeda, solté u