Mundo ficciónIniciar sesiónEl pingüino.
(Marina).
Mientras caminaba de vuelta a casa, no podía dejar de pensar en él, no podía creerme que estuviese allí, en Madrid. Había cogido un vuelo y se había presentado en un lugar caluroso, a pesar de que lo odiaba, sólo por mí.
Sonreí, como una idiota, volviendo la vista hacia él, que seguía mirándome. En aquel momento m







