Moira sonrió mientras observaba el hermoso atardecer frente a ella.
Acarició su gran vientre de ocho meses de embarazo con cariño mientras caminaba por la orilla de la playa, observando el cielo anaranjado y al sol bajar más y más.
A veces, cuando levantaba la mano y sentía los cálidos rayos del sol en su palma, lograba sentirse en casa, incluso aunque era nueva en esa pequeña isla.
El viento aleteaba, jugando con su cabello, y los barcos regresaban a los muelles, haciéndola saber que ya e