Luego de unos minutos, Zack decidió empezar a crear misterio sobre el lugar al que irían.
—Te va a encantar por completo este lugar, pequeño colibrí. —Rio alegremente—. No podrás creer todas las maravillas que verás allí, te aseguro que no veras nada igual en ningún otro lado.
—¡Pero dime dónde, profe! —pidió ella brincando en su sitio. —¡Dime, no seas malo! ¿Por favor, sí? —Pestañeó angelicalmente.
Zack solo rio ruidosamente, casi malvadamente, indiferente a sus pucheros que solo se hicieron m