Moira no entendía muy bien qué era lo que estaba pasando.
Había visto a la amiga de la que su hija tanto le habló y… sintió algo inexplicable, como si… como si conociera a la chica…
Ella parecía conocerla, y cuando Moira dijo no conocerla estalló en llanto, por lo que ahora estaba abrazándola, sin entender qué era lo que estaba pasando allí.
Pero era tan solo una niña, en realidad, así que la consoló amorosamente.
—Tranquila… No llores, pequeña. Por favor, tranquila. —Le dolía mucho escucharla