Capítulo 40

Yelena

—Izan, no eres un fracaso, solo cometiste algunos errores.

Me separé un poco del rubio y dejé de ocultar mi aroma.

Supe el instante exacto en el que sus fosas nasales captaron mi olor por como se dilataron sus pupilas.

—Pareja —susurró pegando su nariz a mi cuello.

El dolor en su voz me estaba desgarrando.Me afectaba verlo así, tan vulnerable, tan roto.

Su nariz rozó mi cuello inhalando mi aroma y luego llegó hasta mi mejilla.Las chispas erizaron toda mi piel.Me separé apenas unos
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