Yelena
—Izan, no eres un fracaso, solo cometiste algunos errores.
Me separé un poco del rubio y dejé de ocultar mi aroma.
Supe el instante exacto en el que sus fosas nasales captaron mi olor por como se dilataron sus pupilas.
—Pareja —susurró pegando su nariz a mi cuello.
El dolor en su voz me estaba desgarrando.Me afectaba verlo así, tan vulnerable, tan roto.
Su nariz rozó mi cuello inhalando mi aroma y luego llegó hasta mi mejilla.Las chispas erizaron toda mi piel.Me separé apenas unos