Mundo ficciónIniciar sesiónCarlos Mario acarició su mejilla que aún ardía, presionó su puño con fuerza, esa mujer lo había abofeteado dos veces, y esa afrenta se la iba a cobrar bien caro.
—No te preocupes Mondragón, no hay nada que Carlos Duque, no lo consiga pues —expresó muy seguro de tener a Angélica, a sus pies.
—Es muy hermosa esa dama —afirmó Francisco aclarándose la garganta—, justo lo que vos necesitas, aunque para ser sinceros lo que cualquier hombre requier
Qué se prepare Jairo, parece que Milagros regresa decidida a hacerle pagar. ¿Qué opinan? No olviden dejar sus reseñas. Gracias.







