Mundo ficciónIniciar sesiónEn medio de la oscuridad que reinaba en la hacienda Milagros, pisaba lentamente el pasto que cubría la finca, atravesando los árboles fue alejándose de la casa, mientras el canto de las aves nocturnas la acompañaban. Subió por una especie de montaña no muy empinada hasta una gran planicie en donde Jairo, había encendido una fogata y asaba los malvaviscos que a ella tanto le gustaban.
La mirada de la joven brilló, no pudo evitar emocionarse; sin embargo, disimuló y
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