HOMBRE 3. Capítulo 8.
Natasha dejó a Alexey recostado en su cama y fue a su habitación en busca de los aceites balsámicos que tenía. No solo la preocupación se albergaba en su pecho, sino una irrefrenable emoción.
Tocaría de nuevo el cuerpo de piel suave y músculos duros y definidos de Alexey, tendría el placer de recorrer con sus manos esa anatomía fuerte y sedosa, por la que suspiraba en secreto.
Esa idea la llenó de una alegría súbita que la hacía sentirse dichosa, pero también, presa de un deseo que poco podía c