HOMBRE 3. Capítulo 39.
Borya se esforzó por recobrar el aliento. Su mirada enrojecida era capaz de apreciar los espectros y las almas en pena que se paseaban por el interior de aquella mansión, de la que solo quedaban ruinas.
Su cuerpo ensangrentado y herido sanaba con rapidez, pero aun así, las energías las tenía casi extintas.
La batalla con Abaddon no había resultado nada fácil. Aunque logró una segunda y más poderosa transformación, el demonio superior poseía una fuerza igualada a la suya.
Al lograr sentarse, mir