HOMBRE 2. Capítulo 3.
La variedad de mujeres que disponían para la subasta era tan grande, que Borya por un momento se sintió perdido.
No solo las había con distintas tonalidades de pieles y rasgos faciales, sino también, de alturas y contexturas.
Había asiáticas y europeas, y unas negras de mirada recia pertenecientes, quizás, a alguna tribu africana.
En otras celdas encontró a varias rusas de diferentes fisonomías, muchas se esforzaban por controlar los sollozos.
—Maldición… —masculló para sí mismo, pensando en có