«Quieres destruir su reputación poco a poco. Deja que el público se vuelva contra él». Julio asintió con aprecio. «Me encanta, joder. Y me encanta que hayas pensado en mí».
«¿Puedes tenerlo en línea para esta noche?».
«Cariño, lo puedo tener en línea en una hora. Va a quedar precioso». Se levantó, rodeó el escritorio y le tomó las manos.
—Sabes, si alguna vez decides deshacerte de ese cabrón para siempre, conozco a gente que puede hacer que parezca un accidente.
—Julio...
—Solo lo digo. Te mer