El encuentro entre Beatrice y Miranda había sido todo un éxito, ambas se llevaban espléndidamente, y ahora que todo había salido según lo planeado, Michelle y su hermana se irían a Italia. El martes al medio día, su avión despegaría.
Gardner y el más pequeño de los Amoretti se vieron unas horas por la mañana, tal vez dos o solo una, en realidad no importaba, para ellos, ni siquiera la eternidad sería suficiente, seguirían sintiendo todo ese tiempo, cuan suspiro.
La vacaciones de Miranda habían