Parte II Capítulo 24. El duelo.
Una enfermera salió de la habitación y se encontró a Alec sentado en el piso con la cabeza enterrada en las rodillas, abrazándose a sí mismo como si temiera romperse, con compasión se arrodilló a su lado.
―Señor, ¿Puedo ayudarle en algo? ―preguntó la enfermera con preocupación
Alec levantó su rostro y ella se quedó sorprendida de ver sus atormentados ojos azules.
―Por favor, busque a mi hermano gemelo, está en la sala de espera, se llama Aristo ―susurró él con voz rota.
―Enseguida vuelvo con