Los siguientes días fueron una montaña rusa emocional. Con ayuda de Khorne, Blaire practicó sus diferentes habilidades y casi que podía atacar sin caer drenada. Sabía que Alexander tenía mucho trabajo y ansiaba poder estar con él, pero al menos podía empezar revisando a los que habían incumplido los contratos con su padre, es decir, humanos que recibieron riquezas y se las arreglaron para no pagar.
Dragos estaba con ella, porque de los hermanos, era el menos intenso.
—¿Dragos?
—Dime, pequeña.
—