Cuando Carlos la sujetó de las manos, algo en ella se agitó, empezó a sentir que le ardía la piel, sus ojos, antes azules eran completamente negros.
Su visitante empezó a asustarse, trató de soltarla, pero sus manos parecían adheridas a la piel de Emily. Venas negras se marcaban en el cuello y rostro de Carlos mientras Emi sonreía. Sabía lo que pasaba, no era consciente de cómo, pero lo hacía, estaba tomando la esencia de su antipático vecino.
Y sus cuervos, esos emitían una especie de cant