Aquel hombre se fue sin prestarle atención y ella empezó a conducir hacia el pueblo. Trataría de averiguar quién era. Mientras se alejaba observó más autos llegar a la casa, pero esa vez vio personas con cámaras de fotos. Raro, muy raro. Una vez en el centro de la ciudad decidió dejar el auto cerca del supermercado y caminar, la gente la miraba con recelo.
Sin darse cuenta se vio atrapada por una pequeña multitud que se aglomeraba en la acera, para observar una caravana de al menos veinticinc