Gabe sintió como una furia helada recorría su corazón. Ella tenía ya ese instinto natural de querer proteger a su compañero y en las mujeres era demasiado fuerte, no es que en ellos no, pero ellas lo sentían de forma intensa y había visto, como durante muchas ocasiones, Emi se volcaba a proteger a sus compañeros, aún por encima de su propio dolor, incluso había sufrido por él, cuando supo que Christie estaba cerca pero que no podía tenerla a su lado.
—¿Qué yo paso por demasiado? Cariño, debo mi