Emi dormitaba cuando regresó a su habitación así que la abrazó. La preocupación era una cosa bastante cabrona porque sentía como si hasta respirar fuese difícil.
—Hola, mi niña.
—Tardaste, te extrañé.
—La compañera de mí tío Radu ha llegado.
—¿Colmillitos tiene compañera?
—Sí, Ileana es su nombre. Ha ocurrido algo que requiere mi presencia.
—¿Dejas el palacio?
—No cariño, la reunión es en la sala del trono.
—¿Vas a resultar herido?
—No mi amor, anda, come y descansa que