Manuel, quien ansioso aguardaba el regreso de su jefe se sorprendió al verlo salir sonriendo.
—¿Cuánto pidió la nueva dueña?
—Nada, me ha dicho que enviemos trabajadores para que corran la cerca, me ha regalado el agua.
—Tiene que estar bromeando, jefe.
—No hablamos de una acosadora, lo que es una novedad. Fue un cambio inmenso charlar con alguien que no coqueteaba todo el tiempo. Además, hay que ser un buen ser humano para perdonar a alguien tan patán como yo.
—¿Y qué vamos a hace