Una vez que Emily abandonó la sala del trono, Gabe emergió de entre las sombras y se acercó a sus hermanos. Porque para él, Amón era uno de ellos y ahora que veía qué tan mal estaban sintió pena.
—Lamento verlos así.
—No merecemos ningún tipo de lástima. Te fallamos, le fallamos a Emi, al abuelo, y no hay nada que justifique semejante barbaridad.
—Ella los ama.
—¿Eso nos da derecho a pisotear un amor como el nuestro? —empezó Korvoz— cuando Alec…
—Eso es, Alec —dijo Amón— ya vas a cargar de nuev