Poco después cuando Christie suspiró con alivio, el ambiente en el castillo fue de paz. Gabe seguía fuera, tratando de dar con Luca y con Lucien, necesitaba explicaciones. Mientras tanto en la habitación de Gabriel, Amón escuchaba a su pequeña. Quería decirle que era su hija biológica, pero no era tiempo, no aún.
—Hola, gracias por la ayuda.
—Descuida, voy a ponerte una especie de tatuaje en el dorso de tu muñeca.
—¿Un tatuaje?
—Sí, este va a absorber esencia todo el tiempo, de cada persona que