Aquella no era una frase tonta, la madre de Emi adoraba a sus tres yernos y los acaparaba lo que les hacía difícil realizar visitas relámpago. Aunque sus ganas de ir también tenían que ver con el hecho de que su abuelo, estaba en el inframundo, a la espera de que Lucifer tomara su vida.
—Emi ¿aún no?
—No, Kor. El abuelo ha aceptado que acabemos con la misión antes de hacer eso. No creo posible convencerlo, pero me da más tiempo.
—Estoy detrás de una posible solución—añadió Korvoz—pero no diré n