Demonios, esto va a ponerse interesante.
Cuando Vlad llegó a casa fue preso de emociones ambivalentes. Por un lado estaba lleno de paz, el castillo era su sitio favorito en el mundo, pero por otro lado, se sentía lleno de ira, y detestaba contaminar su hogar, el hogar de su amada, con semejantes emociones. Eso sin dejar de lado que estaba preocupado debido a lo que tenía que discutir con Justina. Aquel era un asunto de vital importancia y aunque odiaba el daño que iba a hacerle, no podía simplemente callar.
—Cariño, me alegro de que C