-Eres una gatita arisca, y te voy a domesticar.
Que idiota ¿Cómo se atrevía a decirle semejante cosa? ¿No era ningún animal para decirle eso?
Edan no creía que sería capaz de ocultar sus gemidos, nadie estando con el podía hacer eso y ella no sería la excepción.
Acomodo si cabello quitándole de sus hombros, dejándole una vista perfecta de sus tetas, se veía realmente sexy arrodillada sobre su Cama, con más piernas abiertas levemente y los brazos extendidos y e inmovilizados, se veía tan Expue