Pero a pesar de querer saber la verdad, detrás de todo el drama con George y Jasper, yo tenía que afrontar cada una de mis decisiones.
Cuando llegué a la oficina, pude darme cuenta que había unas rosas sobre mi escritorio. Estás eran aún más grande, de las que solía regalarme. Pero en vez de ver este acto, como algo muy romántico, mi cara de inmediato se frunció. Así que tome las rosas en mis manos y las puse en una esquina, para después sentarme sobre mi silla, tratando de pensar en que haría