Su mente era un caos, se estaba dividiendo entre su deber y deseo cuando Miguel losaca del caos de us pensamientos
—Entonces, bájate de mí. —Se inclinó, pero Valentino no se movió ni un centímetro. Lo único que Miguel logró hacer fue frotar su trasero contra la polla del hombre
La cual se había puesto dura. Miguel No podia seguir ene sa posicion y aguantando semejante tortura, asi se esforzó por darse la vuelta para poder empujar a Valentino fuera de él. Pero sus calculos fallaron no esperaba q