Por Rodolfo
Pasan las horas y creo que gasté el pasillo y el hall, de tantas veces que fui a su habitación.
De a poco, la van despertando y sacándole los analgésicos.
Todavía está dolorida, pero estaba medicada con drogas muy fuertes, por lo que de a poco le fueron bajando la dosis y alejando las horas entre las tomas.
-Hola amor.
-Hola cielo.
Me sigue el juego con las palabras amorosas.
La besé en los labios y me quedé jugando un poco con ellos.
Estuve a punto de confesarle que la amaba, pero