Por Kelly
Terminamos de almorzar y acompañé a Carolina hasta el auto que la iba a llevar a la capital, nuestra despedida no fue con abrazos profundos, ni con la euforia de cuando llegó, que nos dijimos cuanto nos habíamos extrañado y hasta hubo lágrimas.
Fue una despedida distante, un abrazo frío, un cuidate y avisame si llegaste bien.
-Estamos hablando, amiga, te quiero mucho.
Dijo Carolina.
Yo le sonreí tristemente.
-¿Kelly, qué sucedió con tu amiga?
Me pregunta Carmen, yo dudo si contarle la